Escuchar con el alma
Hay momentos cuando tengo algo en mente y lo desarrollo mientras escribo. Y otros momentos solo siento la necesidad de sentarme a escribir, cierro unos segundos los ojos, respiro profundo y dejo que la Divinidad susurre en mi oído. Conecto con mi otra parte, la espiritual. Es así como obtengo respuestas, soluciones y claridad. Hasta respuestas precisas a preguntas que aún no me hice y que al poco tiempo necesito. A lo largo de mi vida me he dejado guiar por esos susurros divinos y he visto como algunas decisiones yo no las hubiera tomado a primeras, si no fuese por esa guía divina. El resultado siempre fue para mí un bien, y hasta mejor de lo que podía prever. Desarrollé una profunda gratitud y el hábito de que, cuando no sé qué hacer o cuál puede ser el mejor camino, me entrego y espero a que se me muestre. No es una espera inactiva, al contrario, continúo con mi día a día en actitud expectante, sabiendo que el algún momento la respuesta llegará y cambiará el escenario y...