La leona que salió
Hay momentos donde la vida nos pone en un lugar
estrecho y no vemos la salida.
Cómo las metáforas me gustan mucho, te diré que me
siento como una leona enjaulada.
Ansiosa, mirando por donde puedo cambiar el rumbo y
aún sin ver esa salida.
Qué es lo mejor que puedo hacer?
Respirar muy profundo, encontrarme con todas las
emociones que me habitan y dejarlas fluir. Sin contenerlas, sin juzgarlas, sin
temerlas.
Simplemente reconocerlas para que mi inteligencia
emocional vaya haciendo su trabajo, abriendo el paso a la inteligencia
adaptativa.
Porque cuando me permito sentir sin resistirme, algo
se ordena dentro mío. Las emociones dejan de empujar desde la sombra y pasan a
convertirse en información valiosa. Me hablan de mis límites, de mis miedos, de
mis deseos más profundos. Escucharlas es el primer acto de responsabilidad
conmigo misma.
Desde ahí, la decisión ya no nace del impulso ni de la
urgencia, sino de una comprensión más amplia. No se trata de apagar lo que
siento, sino de integrar cada emoción al proceso de elegir. Así, mi
inteligencia emocional se vuelve brújula y no obstáculo.
Al darme este espacio, puedo responder en lugar de
reaccionar. Tomar distancia del ruido interno, leer el contexto con mayor
claridad y evaluar las opciones posibles sin traicionarme. Decidir, entonces,
se vuelve un acto consciente, alineado con mis valores y con el respeto por
todos los involucrados.
Y es en ese equilibrio, entre sentir y pensar, donde
aparece la fortaleza. No una fuerza rígida, sino una flexible, capaz de
adaptarse a la adversidad sin perder esencia. Ahí entiendo que aun en la jaula,
sigo siendo leona.
Ahora me toca hacerme cargo. Mirar la situación,
elegir, accionar.
Aunque no soy responsable de lo sucedido, me hago
cargo. De que? de la parte que me toca, de ser empática, de pensar en posibles
soluciones, de procurar mi armonía para ofrecer lo mejor de mí. De acompañar
desde la empatía, respetando el destino ajeno.
Que sucederá? no lo sé, como muchas cosas en la vida,
no lo sé. Un paso lleva al siguiente y así sucesivamente.
Que gano al escribir este posteo? Claridad, al
expresar lo que siento y lo abrumada que estoy mis emociones fluyen y puedo ver
las cosas diferente.
Con esta claridad puedo esperar a que el panorama se
aclare, examinar el contexto y entonces probar 3 distintas soluciones,
aguardando a que la idónea se manifieste y se concrete.
Y si no sucede? Sé que hice lo que está a mi alcance y
lo que no ya no es de mi competencia.
Y si el resultado no me gusta? En ese momento
aprenderé a amar al otro así como es y aceptar que es su vida y son sus
decisiones. No puedo cargarme al hombro las situaciones ajenas para
solucionarles su existencia. Cada uno labra su destino en comunión con los
demás.
Estoy satisfecha? Hasta acá si, hice con respeto lo
que me toca y elijo.
Mañana? Está en las manos de Dios, ya podré escribirte
entonces, contarte mis aprendizajes, como voy observando y atesorando cada
experiencia y cada recodo el camino presenta.
Este es mi plan ante lo sorpresivo e inesperado.
Algo de todo esto, te hace sentido???
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