Otoño: Checklist/autoevaluación
Así como el cuerpo necesita ciertos alimentos en otoño… emocionalmente también necesitamos revisar de qué nos estamos “alimentando”. Y no lo digo desde un lugar teórico, sino desde ese momento en el que frenás un poquito y te das cuenta de que venís sosteniendo cosas que ya no te sostienen.
Si podés, agarrá algo para anotar. Puede ser un cuaderno, una hoja suelta o el celu. No hace falta hacerlo perfecto, solo que sea tuyo, honesto, aunque salga desordenado.
Hay algo muy simple pero muy potente en empezar a mirar qué sí te nutre de verdad. No lo que debería, no lo que queda bien decir… lo que realmente te hace bien. A veces son personas con las que sentís liviandad, otras veces son hábitos chiquitos que te ordenan el día sin que te des cuenta. También aparecen pensamientos que te abren, que te expanden, o espacios donde simplemente podés ser sin tanto filtro.
Fijate qué aparece ahí para vos. Qué cosas hoy te están haciendo bien de verdad. Y más allá de reconocerlas, aparece una pregunta que incomoda un poquito, pero que vale oro… si eso que te nutre tiene un lugar real en tu vida o si siempre queda para después, para cuando tengas tiempo, para cuando todo esté en orden.
Ahí ya empieza a moverse algo adentro.
Y después viene la otra parte, la que a veces esquivamos un poco más. Mirar lo que drena. Lo que pesa. Eso que te deja más cansada de lo que debería. Pueden ser exigencias que te autoimponés sin darte cuenta, relaciones que ya no están en el mismo lugar que vos, pensamientos que se repiten como un loop y no te llevan a ningún lado, o hábitos que en vez de acercarte a vos misma te desconectan.
No hace falta analizarlo tanto, solo registrarlo. Nombrarlo ya es un montón.
Y en medio de todo eso, aparece una imagen que me encanta… si el otoño es soltar hojas, ¿Qué hoja te está costando soltar?
Dejá que esa pregunta haga su trabajo. Sin apurarla.
Porque no se trata de cambiar todo de golpe. No se trata de hacer una revolución interna en un día. Se trata de elegir un pequeño movimiento consciente. Algo que puedas sostener. Algo que tenga sentido para vos.
Elegir algo que quieras nutrir un poco más esta semana. Y también algo que empieces a soltar, aunque sea de a poquito. Sin exigencia, sin presión.
Lo importante no es hacerlo perfecto. Es empezar a escucharte.
El cuerpo pide calor en otoño… pero el alma también. Y a veces, nutrirse es elegir distinto.
Si querés llevarte algo práctico de todo esto, podés usar este pequeño chequeo para vos:
Reconozco qué cosas hoy me hacen bien de verdad
Les doy un espacio real en mi vida
Identifico qué me está drenando energía
Me permito nombrar lo que me cuesta soltar
Elijo, aunque sea, un pequeño cambio consciente
Me hablo con más amabilidad en el proceso
Y si te nace, podés compartirlo también. A veces ponerlo en palabras lo hace más real.
Algo que estás lista para soltar
Algo que elegís empezar a nutrir
Cuando te animas a mostrarte desde la autenticidad, algo del otro lado también se habilita. Y ahí, sin darnos cuenta, empezamos a construir algo mucho más lindo… más humano… más en red, porque estamos conectados.
Comentarios
Publicar un comentario