Antioxidantes para el alma
Hay algo en el otoño que nos invita a bajar el ritmo.
Las hojas caen, el aire se vuelve más fresco, los días más
cortos… y, sin darnos cuenta, también nosotros empezamos a mirar más hacia
adentro. Es una estación de transición, y como todo cambio, puede desordenarnos
un poco: bajones de energía, mayor vulnerabilidad a resfríos, cambios en el
estado de ánimo, comenzamos a mirar el resto del año que tenemos por delante y
a sentar las bases para hacerlo lo mejor que nos es posible.
Por eso, alimentarnos bien en otoño no es solo una cuestión
física. Es una forma de acompañarnos integralmente: cuerpo, emoción y energía.
1.Nutrir el cuerpo: volver a lo simple y cálido
.¿Cómo? Pues cuando la temperatura desciende, el cuerpo
naturalmente pide alimentos más cálidos, más densos, más reconfortantes. Y acá
hay una clave: escuchar ese pedido eligiendo calidad.
El otoño es ideal para volver a lo básico:
Sopas caseras (Que además soy muy rápidas de preparar)
Guisos livianos
Verduras de estación al horno
Infusiones calientes
Alimentos como zapallo, zanahoria, batata y legumbres no
solo aportan energía sostenida, sino también una sensación de contención
interna. Es como si el cuerpo dijera: “bajemos un cambio, vamos a sostenernos y
estar bien”.
2. Antioxidantes: protegernos desde adentro
En esta época, nuestro sistema inmune necesita un pequeño
refuerzo. Los antioxidantes son grandes aliados porque ayudan a combatir el
estrés oxidativo y fortalecen nuestras defensas.
¿Dónde encontrarlos?
Frutas de colores intensos (naranjas, mandarinas, frutos
rojos)
Verduras de hoja verde
Té verde
Cacao amargo
Más allá de lo nutricional, hay algo simbólico en esto: los
antioxidantes también representan protección. Y el otoño es justamente un
momento para aprender a proteger nuestra energía, elegir mejor en qué nos
involucramos y qué dejamos ir.
3. Vitamina C: más que un refuerzo inmunológico
La vitamina C es clave en otoño. Ayuda a prevenir resfríos,
mejora la absorción de hierro y fortalece el sistema inmune.
Podés incorporarla con:
Cítricos (limón, naranja, pomelo)
Kiwi
Brócoli
Pimiento rojo
Un pequeño hábito poderoso: durante el día consumir agua y
limón. Simple, accesible y profundamente reparador. En rodajas, en limonada,
como a ti te apetezca mejor.
Pero también hay otra lectura: la vitamina C está asociada a
la vitalidad. En una estación donde todo parece “apagarse un poco”, sumar
vitamina C es una manera de recordarle al cuerpo que la energía sigue
disponible.
4. Comer también es emocional: lo que el otoño nos pide
soltar
En tu mirada, esto es clave.
El otoño no solo es una estación climática. Es un momento
emocional: de cierre, de revisión, de desapego.
Así como los árboles sueltan sus hojas, nosotros también
estamos invitados a soltar:
Exigencias innecesarias
Ritmos acelerados
Expectativas que ya no tienen sentido
Y esto impacta directamente en la forma en que comemos.
Muchas veces en esta época aparece el “comer emocional”: más
harinas, más azúcar, más necesidad de “llenar”. Y lejos de juzgarlo, es
importante comprender qué hay detrás.
Tal vez no es hambre física.
Tal vez es necesidad de contención.
Entonces, la pregunta no es solo “qué estoy comiendo”, sino:
“¿Qué estoy necesitando y no me estoy dando?”
5. Rituales simples para acompañar el cambio
Más que hacer grandes cambios, el otoño nos invita a
pequeños rituales que sostienen:
Comer sin apuro, con presencia
Tomar infusiones calientes como pausa emocional
Elegir alimentos que reconforten, no que anestesien
Respetar más el descanso
Incluso podés sumar un gesto simbólico: antes de comer,
hacer una pausa breve y preguntarte “¿esto me nutre?”.
No solo el plato.
La elección.
6. El verdadero alimento: la coherencia interna
Podemos hablar de nutrientes, vitaminas y antioxidantes…
pero hay algo más profundo:
El cuerpo también se alimenta de coherencia.
Cuando lo que pensamos, sentimos y hacemos está alineado, el
sistema entero funciona mejor. Hay más energía, más claridad, más bienestar.
Y el otoño es una gran oportunidad para eso.
No para exigirte más sino para escucharte mejor.
Para cerrar…
Alimentarte bien en otoño no es hacer una dieta perfecta.
Es acompañarte en el cambio.
Es elegir alimentos que te sostengan, pero también
decisiones que te respeten. Es entender que el cuerpo necesita calor… y el alma
también.
Porque a veces, una sopa caliente no solo nutre el cuerpo.
También abraza, te calienta el alma y el corazón.
Este otoño recordemos alimentarnos para sostener el cuerpo…
y también el alma
Comentarios
Publicar un comentario