“Cómo activar la motivación cuando todo cuesta el doble”
☕️ Hoy hace un frío que cala. El tipo de día en que una se pregunta si no sería mejor quedarse tapada hasta la nariz, con la cabeza debajo de la frazada y el mundo en “modo avión”. Y no solo es el clima: la economía está revuelta, las noticias no ayudan, los precios suben y la energía interna… baja. En estos días, la motivación parece un lujo que pocas podemos darnos.
Pero ¿y si no fuera así?
¿Qué pasaría si la motivación no dependiera tanto de “sentir ganas”, sino de aprender a sostenernos de otro modo?
Hoy quiero hablarte de eso: de cómo activar la motivación cuando todo cuesta el doble. No desde la exigencia, sino desde el cuidado. No desde la fuerza bruta, sino desde la inteligencia emocional y corporal.
🌱 Primera verdad: No estás rota, estás transitasando, experimentando, viviendo.
Lo primero que quiero recordarte —como coach, pero también como mujer— es que no hay nada mal en vos si te está costando más de lo habitual.
Nuestro sistema nervioso no es impermeable al contexto. Cuando el entorno se vuelve incierto, amenazante o simplemente agotador (como ocurre en momentos de crisis económica o incertidumbre sostenida), el cerebro activa mecanismos de defensa: disminuye la energía, prioriza lo esencial, y pone en pausa aquello que percibe como “gasto extra”.
Y sí, entre esos gastos a veces se cuela la motivación.
Desde la neurociencia lo entendemos así: nuestro sistema límbico (emocional) toma el mando cuando hay percepción de peligro, y el córtex prefrontal —la zona que nos permite proyectar, planificar, ilusionarnos— queda en segundo plano.
¿El resultado? Te cuesta arrancar. Te sentís desganada. Dudás de vos misma. No tenés energía ni para lo que amás.
No estás fallando: estás funcionando como un sistema adaptativo.
🤲 Segunda verdad: La motivación no siempre viene de la emoción
Hay una idea muy instalada —y muy tramposa— que dice: “Para estar motivada, primero tengo que tener ganas”. Pero en realidad, muchas veces es al revés.
Desde el coaching, hablamos de “acción generativa”: pequeños movimientos que, aunque no surjan desde el deseo inicial, activan nuevas sensaciones. A veces basta con tender la cama, hacer un mate o salir al sol 5 minutos para que algo interno se desbloquee.
Y desde la neurociencia sabemos que el movimiento físico —aún mínimo— puede activar neurotransmisores como la dopamina, relacionados con la sensación de logro, entusiasmo y propósito.
Es decir: no esperes a tener ganas para moverte. Movete —con suavidad, con cariño— y las ganas pueden aparecer después.
* Tercera verdad: Necesitás un para qué, no un para quién
Muchas mujeres con las que trabajo me dicen: “Ya no tengo motivación como antes, no me ilusiona nada”. Y cuando exploramos juntas, descubrimos que durante años se sostuvieron en base a las expectativas o necesidades de otros.
Ahora, en esta etapa (pos 45, post hijos, post mandatos), les toca preguntarse: ¿Qué me mueve a mí? ¿Qué deseo mío está vivo, aunque sea en voz bajita?
La motivación real no viene de complacer ni de cumplir con lo que se espera. Viene de conectar con lo que tiene sentido para vos, hoy.
Eso no siempre es épico ni enorme. A veces es tan simple como querer sentirse viva, en paz, o con ganas de reír de nuevo.
🎯 Microacciones, grandes cambios
Entonces, si hoy te cuesta el doble, mi invitación es esta: hacé la mitad.
Sí, así como lo leés: hacé la mitad de lo que te propusiste… pero hacelo desde un lugar consciente y amoroso.
-
Si no podés salir a caminar una hora, salí 10 minutos.
-
Si no podés meditar, respirá profundo tres veces mirando por la ventana.
-
Si no podés emprender algo nuevo, escribí una idea suelta en tu cuaderno.
Lo importante no es la magnitud de la acción, sino la intención que la sostiene.
Y si hoy no podés ni eso… entonces abrazá esa pausa como una forma de cuidado.
🌤️ Final con propósito
Estos días fríos, duros, exigentes… también pueden ser fértiles.
Nos obligan a ir hacia adentro, a revisar, a elegir mejor. Y aunque no lo parezca, cada gesto de cuidado que tenés con vos misma es una semilla de motivación que va a florecer.
Te propongo que hoy no busques “estar motivada”, sino estar presente. Escucharte. Elegir una sola cosa que te acerque a vos.
Esa es, muchas veces, la forma más real y valiente de seguir.
Con vos, siempre.
Victoria
Comentarios
Publicar un comentario