No me gusta…¿Y ahora qué?
Hay cosas que no me gustan. Así, simple. No me gustan.
A veces lo digo rápido, con convicción. Otras, lo siento
pero no lo digo. Y hay veces en que ni sé bien por qué algo me cae mal, me
incomoda, me da bronca o rechazo. Solo sé que “no me gusta” y ya.
Aunque con el tiempo (y mucho trabajo interno encima), comencé
a preguntarme:
¿Qué hago con eso que no me gusta? ¿Lo ignoro? ¿Lo tapo? ¿Lo
escupo cómo viene? ¿O lo miro un poco más de cerca?
Y ahí empezó la magia.
Descubrir… ¿qué me está queriendo decir?
Hay veces que lo que no me gusta me está mostrando un límite.
Algo que ya no quiero más. Otras veces, me toca una fibra sensible, una
creencia, una experiencia vieja que todavía me hace ruido y me invita a
trabajar en ella. A veces simplemente me estoy contando una historia sin
chequear si es cierta.
Y a veces… me estoy perdiendo algo bueno por quedarme con el
primer "no".
¿Cómo puedo cambiar la mirada?
No se trata de obligarme a que me guste todo (por favor,
no). Se trata de hacerme algunas preguntas:
¿Qué está activando en mí?
¿De verdad no me gusta, o estoy repitiendo algo aprendido?
¿Qué valor mío está
chocando con esto?
A veces, con solo mirarlo distinto, cambia la sensación.
Otras veces, no cambia nada, pero por lo menos entiendo por qué me pasa lo que
me pasa. Y eso ya es un montón.
¿Y cómo sé si algo me gusta o no?
Conectar con lo que me gusta o no tiene que ver con mis
valores. No con lo que debería gustarme, ni con lo que los demás eligen. Tiene
que ver con ser honesta conmigo.
¿Me hace bien? ¿Me suma? ¿Va con lo que quiero hoy? ¿Me
respeta? ¿Me da ganas?
Esa es mi brújula.
Voy a revisar las creencias: las de antes y las nuevas.
Crecí con muchas ideas metidas sin filtro. Algunas me
sirvieron. Otras me dejaron chiquita.
Por ejemplo:
“Si algo no me gusta, huyo.”
“Si me molesta, el problema es mío.”
“No me puedo permitir fallar o no saber.”
Hoy elijo otras:
“Puedo mirar lo que me incomoda sin juzgarme.”
“No todo lo que me molesta es malo: a veces es solo una
señal.”
“Tengo derecho a cambiar de opinión.”
¿Y si lo que no me gusta me está enseñando algo?
Sí, aunque suene raro. Lo que no me gusta me muestra mis
límites, mis sombras, mis ganas de cambiar.
Me recuerda quién fui y quién ya no quiero ser.
A veces es una alarma. Otras veces, una puerta que todavía
no me animo a abrir.
Y muchas veces, es simplemente parte del camino.
Así que la próxima vez que algo no te guste, no lo tires tan
rápido.
Míralo con cariño.
Capaz tiene algo para contarte.
Capaz sos vos que estás cambiando.
Y eso, amigos, es hermoso.
Comentarios
Publicar un comentario