Ahorrar en tiempos de vacas flacas ¿es posible?
Cuando todo sube, los ingresos parecen no alcanzar y el
futuro se vuelve incierto, la palabra "ahorrar" suena casi irónica. Una utopia. Y es, justamente en las épocas más desafiantes, cuando podemos construir los
hábitos más poderosos. Ahorrar no solo es guardar dinero: es construir
seguridad interna, paz mental y libertad a futuro.
Ya te estarás preguntando: ¿Por dónde empiezo si no me sobra
nada?
Vamos a ir paso a paso y descubrirás que algo tan importante
puede también ser sencillo.
Primero que todo: no hace falta que "sobre". A veces el
ahorro empieza en lo simbólico: ese café que hoy decido preparar en casa en vez
de comprarlo afuera. Esa compra por impulso que pongo en pausa. Ejercito la
decisión consciente de llevar registro de mis gastos por 15 días. Me ayudará a
determinar que gastos mantener y cuales obviar.
El primer paso es la toma de conciencia: ¿en qué gasto el
dinero?.
Como dice el doctor Mario Alonso Puig: “Cuando una persona
cree que puede, se activan zonas del cerebro que le permiten encontrar caminos
donde antes solo veía obstáculos.”
Ahorrar, aún en pequeñas cantidades, es una forma de decirle
a tu cerebro: “Sí, puedo cuidarme”. Cada compromiso mantenido conlleva esfuerzo,
es momento de disfrutar del resultado de esos esfuerzos, ahorrando y también gastando.
El merecimiento se entrena cada día.
Muchas veces el mayor obstáculo para ahorrar no es
económico, sino emocional: sentimos que si no gastamos hoy en eso que nos
gusta, nos estamos privando. Y...¿ si cambiamos la mirada?
Ahorrar no es privarse: es elegir desde el amor propio. Es
decirte a vos misma: “Confío en mí, voy a cuidarme hoy para estar mejor
mañana”. Es permitirte pensar en vacaciones, en gustos postergados, en
imprevistos sin que todo tiemble debajo de tus pies.
Te propongo algunas ideas prácticas y realistas para
empezar:
Regla 70/30: viví con el 70% de tus ingresos. El 30%
restante dividirlo en ahorro, inversión en vos (cursos, libros, salud), y
disfrute.
Desafío del sobre: destiná sobres para cada categoría de
gasto. Te ayuda a ver cuánto tenés disponible y evitar fugas emocionales. Yo lo
hice para crear el buen hábito, ahora lo hago en reservas en billeteras virtuales.
Microahorro diario: cada día, transferí $1000 o lo que puedas
a una cuenta separada. Vas a sorprenderte al final del mes.
Yo me aplico la regla de las 72 horas. La mayoría de las veces termino no comprando aquello que tanto ansiaba porque perdí el interés.
Te invito a realizar un nuevo pacto con vos mism/o.
Ahorrar es una forma de acompañarte. No se trata de vivir en
la escasez, sino de cultivar la abundancia con consciencia. Es también sostener
tu bienestar emocional, evitar el estrés financiero y permitirte disfrutar con
más libertad.
Y recordá: no todo se trata de dinero.
Tu tiempo, tu
energía, tu atención... también merecen ser ahorrados y cuidados.
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